Carta a una maestra

Publicada en Publicada en Blog
Fotógrafa: Luana Fischer Ferreira (Banco de imágenes INTEF)

Estimada maestra,

Te escribimos esta carta para hacerte partícipe de unas ideas que nos rondan desde hace algunas semanas, desde que nuestro hijo nos demanda que firmemos los exámenes que ha hecho. Ya hemos firmado tres, pero nos gustaría compartir nuestra inquietud.

Nos preocupa que nuestro hijo y el resto de niños y niñas vean en este proceso de examinarse un cambio en el valor de aprender. Nuestro hijo disfruta con lo que hace, pero el deseo de aprender fácilmente deja su lugar al condicionamiento por la calificación.

También nos preocupa desaprovecharte como maestra de nuestro hijo. Cuando se pone demasiado énfasis en el control del aprendizaje se desvirtúa el proceso educativo, y se pierde lo más valioso de todo: la relación en igualdad (aunque con evidentes diferencias en los papeles y la responsabilidad) entre tú como maestra y nuestros hijos e hijas para acompañarlos en la tarea de descubrir el mundo. Sabemos de tu valor como maestra, y de tu capacidad para conectar con ellos, y sería una pena que los continuos exámenes desvíen la mirada de lo importante: ayudarles a aprender, sin que esto signifique que tengan que compararse con estándares ni con otros compañeros y compañeras. En edades tan tempranas no es necesario que los niños sean examinados, mucho menos de forma tan continuada.

Pero más allá de lo que acabamos de contarte, hay una cuesión que se superpone a todas ellas: el sobresaliente que hoy trae nuestro hijo no es mérito, ni el suspenso de algún compañero es demérito. Es, en ambos casos, una alegría que estén aprendiendo, y especialmente que lo hagan juntos. Ojalá nuestro hijo pueda seguir aprendiendo tanto contigo, sin que eso signifique que pueda pensar que vale más que nadie; y que cualquiera de sus amigas o amigos no se sienta jamás por debajo de él. Porque todos tenemos unas capacidades que celebrar, estimular y disfrutar, algo que está necesariamente alejado del acto de medir.

Muchas gracias por tu buen hacer, y perdona nuestras inquietudes, que como padres no sabemos remediar. Un abrazo

 

Profesor de Teoría de la Educación en la Universidad de Málaga (España). Interesado en la experiencia de exclusión e inclusión educativa de personas situadas en los márgenes, especialmente desde la discapacidad y la desventaja sociocultural. Empeñado en que la escuela sea un lugar donde todas las personas podamos crear sentido.
Comparte:

5 comentarios en “Carta a una maestra

  1. Tal cual! La evaluación es un proceso y va tomada de la mano de las planificaciones pero se deforma cuando se lo pone como única herramienta de valorar los aprendizajes.

  2. Hoy supe de ud profesor a través de una amiga con quien comparto algo muy importante, ambas tenemos una sola hija, adolescente y con síndrome de Down, incluidas en escuelas regulares estudiando 3ero de secundaria en Venezuela…..Sin embargo, leyendo esta entrada, le pregunto, si la evaluación no se convierte en calificación, en algo objetivo que permita medir cuales fueron los objetivos logrados y cuales no, hacia donde debe dirigirse ??
    Gracias .

    1. Buenos días, Agnieska. Gracias por tu comentario. En tu vida, evalúas continuamente: situaciones, experiencias, lugares, personas, ideas, emociones… Cuando evalúo una situación (por ejemplo, transitando por una camino que tiene un obstáculo en medio) no necesariamente tengo que calificar ni que comparar. Esa evaluación me sirve para dar respuesta a la realidad que tengo delante. Puedo, por ejemplo, asumir que lo mejor es rodear el obstáculo. O dar media vuelta y buscar otro camino. En las escuelas hemos cambiado la realidad por un juego de premios y castigos que la sustituyen. Esos premios o castigos son las calificaciones. Entonces, los niños y niñas comprenden que han de aprender para obtener un premio que sustituye el placer del aprendizaje, y lo que es peor, para evitar ser castigados. Por otra parte, si aprender consiste en hacer nuevas conexiones neuronales en nuestra estructura cognitiva, ¿cómo se puede medir eso objetivamente? Y peor aún, ¿cómo pueden compararse las conexiones neuronales nuevas de niños y niñas con estructuras cognitivas completamente singulares y por tanto diferentes?
      Evaluar es una herramienta que permite mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Esa es su utilidad educativa. Calificar pretende atribuir el resultado de ese proceso únicamente al estudiante, justificando esta medición (claramente sesgada) como objetiva. Así, calificar es una forma de clasificar y jerarquizar al alumnado según esas mediciones. Y esta clasificación es cualquier cosa menos educar. Un saludo

  3. Penso que as práticas avaliativas do processo de aprendizagem em sala de aula, são importantes desde que o professor acompanhe e também consiga avaliar outros desempenhos além dos conteúdos.
    A ação pedagógica deve resultar em opções que indiquem à possibilidade de reorganizar situações de aprendizagem que favoreçam esse processo de educabilidade .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *