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La normalidad

 

La normalidad constituye el principal pilar que atraviesa los elementos fundamentales de la actividad escolar: el aprendizaje, la enseñanza, los contenidos, los materiales, las actividades, los espacios y tiempos, las relaciones sociales y académicas, las evaluaciones y las calificaciones, las credenciales, el reconocimiento, etc. Todas ellas tienen un valor explícito en sí mismas, pero a la vez ocultan un fuerte componente clasificador y homogeneizador, constituyéndose con ello en una eficaz y potente herramienta de control social, político, cultural, económico y personal.

[Calderón Almendros, I. (2014). Educación y esperanza en las fronteras de la discapacidad. Ediciones Cinca, Madrid, p. 300].

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