Otro

Imagen: Arashiyama, por Ignacio Calderón

El lenguaje es otro. La lengua que lo pronuncia también. El otro idioma que aprendí también es otro aquí. Las calles otras, y otra la sensación en ellas. Otras personas, otras necesidades, otras inquietudes. Otras formas de relacionarse, otros contactos. También es la tradición otra. El paisaje, los árboles, los ojos, los hogares, el modo de entrar en ellos, los pies –descalzos–, la forma de estar, las comidas, las instituciones, los cuerpos rectos, los templos y las oraciones… Los caminos y los destinos, los márgenes y los centros, todos otros. Las relaciones, otras.
Todo se mueve donde piso. Todo extraña. Solo aprendo.
Aprender como incorporación de lo otro.
Como forma de afrontar la inseguridad.
Como el gobierno de la humildad frente a la prepotencia.
Como el reconocimiento de quienes no son yo.

 

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